domingo, 10 de octubre de 2010

Hoti (Etnias Venezolanas)

El poder Shamánico
HOTi o JOTI:
(Familia lingüística Independiente. Algunos autores la relacionan con el de’aruwa y el sáliva. Otros han observado similitudes con los sistemas vocálicos y la nasalización del yanomami.) La palabra más cercana para traducir hotï es "hombre". Otros nombres: Hoti Yuana, hodi, Joti.


Cultura creencias: Cuentan que los Shamanes hotï pueden matar con solo soplar desde lejos. Cuando se les provoca, dispersan por el aire un polvo mágico, llamado madúa, que causa enfermedades. Este polvo también los protege contra los animales peligrosos en la selva.
El shamán hotï puede, así mismo, curar. Las sesiones curativas se hacen en completo silencio, sin entonación de cantos o toque de maracas, y sin usar tabaco u otras sustancias mágicas. En lo que se refiere a su cultura material, han tomado muchos rasgos de sus vecinos e’ñepa. Sus viviendas, chinchorros de algodón, utensilios de cocina, instrumentos musicales, cestería, vestidos y adornos son muy parecidos a los de los e’ñepa.


Cultura musical: Poseen chamán y ejecutan con mucha frecuencia diversos tipos de flautas: Tajuipo, flautas transversales de caña. Bujuambo, flautas longitudinales de caña. Jonita- Juipo, flautas de pan de diversos tamaños.
Trompetas transversales de caña. Voces masculinas y femeninas para propiciar la cacería y labores agrícolas.
También frotan el caparazón de tortuga en sus festividades y ceremonias. Algunos músicos habilidosos danzan con un gurrufío colocado entre los dedos gordos del pie a los dedos índices de sus manos que suenan como si fueran abejas en una colmena.
Los cazadores también ejecutan unos pequeños sonajeros elaborados de cráneos de mono para propiciar la cacería.


Ubicación Geográfica: Las comunidades se encuentran asentadas en los estados Bolívar y Amazonas, en una zona selvática de bosque húmedo tropical, entre los ríos Kaima, Cuchivero, Parucito y Asita. Las principales características de los ríos son los raudales y saltos.

Censo de Población y vivienda del INE, en 2000-2001, la población fue estimada en 767 habitantes en el Estado Amazonas fueron censadas 328 personas

jueves, 7 de octubre de 2010

Crónica de Caracas (1964) Viejos Libros


Crónica de Caracas
 Esta Portada corresponde a la publicación trimestral que editaba la Municipalidad del Distrito Federal, titulada “CRÓNICA DE CARACAS”; y aunque el número 63/64 corresponde a los meses de noviembre, diciembre 1964 y enero 1965, se menciona que los temas a tratar corresponden en su gran mayoría, al mes de Octubre de 1964.



De los tantos artículos escritos quiero mencionar los que me parecieron más interesantes.


Primero: el pésame por la muerte del escritor venezolano Enrique Bernardo Núñez, Cronista de Caracas, acaecida el 1° de octubre de 1964, igualmente el nombramiento (04/01/1965) de Guillermo Meneses como su sustituto.


Luego el nuevo cronista (G.Meneses) nos escribe sobre las muertes que se sucedieron durante el año que terminó (1964): El poeta Luis Yépez, el músico Juan Bautista Plaza, el escritor Mariano Picón Salas y el periodista Luis Colmenares Díaz.


Así mismo cómo homenaje al cumplimiento de los 75 años de la fundación de la Parroquia y de su iglesia “San José”, transcribe la Resolución que ordena: “Art.1° Construir un templo para ser destinado al culto católico en un sitio conveniente de la parte de esta ciudad denominada Ñaraulí” el cual firma Jesús Muñoz Tébar, con fecha 2 de enero de 1889.


Igualmente leemos el “Decreto por el cual se erigen las parroquias San José y La Pastora”, firmados por el presidente Juan Pablo Rojas Paul el 16 de octubre de 1889.


También aparecen dos artículos interesantes: el de Julio Febres Cordero de 16 páginas, donde nos narra la historia de algunos toponímicos, como “La Maracapana, Curiara, y Chiribiche.


Y el de Caracciolo Parra Pérez (fallecido el 1° de septiembre de 1964) en el cual se narra la vida de “El conde Federico Tomás de Adlercreutz”, un prócer poco conocido de nuestra independencia.


Y una nota anecdótica, que demuestra “el humorismo luminoso” y “su ironía cortante como un bisturí” del periodista Leoncio Martínez, director del periódico “Fantoches”.


Resulta que en una de las permanentes visitas a la cárcel de “La Rotunda” (en lo que es hoy: la “Plaza la Concordia”), el Secretario de la Prisión gomecista, le pregunta para reseñarlo:


-¿Nombre?
-Leoncio Martínez
- ¿Estado Civil?
- Casado
-¿Profesión?
- Periodista
-¿Sabe leer?
-Sí
-¿Sabe escribir?
-NO.

Y cuando al periodista lo conducen a su celda, “el Secretario, un andino apellidado Roa, alelado por la respuesta, comentó por lo bajo:
-Puede ser verdad, porque aquí hay muchos periodistas que no saben escribir…”


(Discurso del Concejal J. A. Oropeza Ciliberto, en el día del periodista 21/10/1964)

martes, 5 de octubre de 2010

Vieja Trova Latinoamericana

Vieja trova latinoamericana


Vieja Trova Latinoamericana



El fenómeno de los trovadores es tan viejo, como es viejo el sufrimiento y la esperanza de los pueblos.


Aquellos hombres con su guitarra acuestas, recorrían los caminos “cansados de tanto llegar” y cantaban a los hechos del día a día.


Eran los periodistas musicales, relatando en las temblorosas cuerdas de una guitarra, el cotidiano sentir del obrero, del niño, la mujer y el campesino.


Entre ellos podemos mencionar a: Tito Fernández (el Temucano), Facundo Cabral, Horacio Guaraní, Jorge Cafrune y los cubanos Carlos Puebla y Compay Segundo, entre otros.




Mi Hijo
(Tito Fernández “el temucano)


Cada vez que me acuerdo de mi hijo
me da como una punzada,
aquí, muy dentro del pecho,
donde se halla colocada,
tan sensible, tan nombrada
y tan propensa a la emoción,
esa masa colorada
que se llama corazón.

Y como no he de sentirla
si se trata de “mi” hijo
el que con sus payasadas,
si chicle y su mermelada,
me dejaba pegajosos
el cubrecamas, la almohada,
y aunque a veces me propuse reñirle,
siempre fallaba
porque el pícaro salía
con su sonrisa inocente
y al verlo, así, tan sonriente,
y… bueno lo perdonaba.


Cómo olvidar las mañanas
en que mamá lo peinaba,
sentado, él, en una silla
la barbilla levantada,
en un gesto de protesta
por la lucha que libraban
la mama, y el “remolino”
que casi siempre ganaba.


Pero el tiempo va pasando
y hoy mi hijo no es el mismo,
ya no da los problemas,
entretenidos, de niño,
se afeita con “mi” navaja,
se fuma “mis” cigarrillos
y se pone “mis” corbatas.


Se acabó aquel inocente
del susto, el llanto y la tos,
ahora él es el que manda
y hasta sabe más que yo.


Incluso, sin ir más lejos,
ayer me trajo su novia,
yo, por dentro, los bendije,
por fuera me puse serio,
porque debo confesar
que me dio un poco de miedo
notar, en aquellos mozos,
cómo se ha pasado el tiempo.


Hoy todo se ve tan distinto,
las ropas, el sillón, la almohada,
si parece que les falta
“ese” poco de mermelada,
y todo tan en su sitio,
no hay nada en que tropezarse,
no hay nadie que quiebre un vidrio
ni haga a la mamá enojarse,


Y los platos no se rompen,
Y el canario no se sale,
¡cómo hace falta mi hijo!


En esta casa tan grande.




lunes, 4 de octubre de 2010

El Condor Pasa (Himno de America) parte IV de la presentación

El Condor pasa
El Cóndor Pasa:
nuestra música

El cóndor pasa: tal vez una de las canciones más conocida de nuestra América, (fue declarada Patrimonio cultural de la nación peruana)  en 2004 y formó parte de una zarzuela escrita en 1913 por Daniel Alomía Robles y texto de Julio Baldouin y Paz (registrada en 1933), cuyo argumento trata del enfrentamiento entre dos razas: la indígena y la invasora (europeos y criollos dueños de la riqueza).

Algunos críticos suponen que este compositor leyó al escritor peruano José Manuel González de Prada (1844-1918), considerado “el más alto exponente del realismo peruano” , donde en uno de sus escritos (que todavía tiene vigencia en pleno siglo XXI) afirmo:

 'No forman el verdadero Perú las agrupaciones de criollos y extranjeros que habitan la faja de tierra situada entre el Pacífico y los Andes: la nación está formada por las muchedumbres de indios diseminados en la banda oriental de la Cordillera'...'No veamos, pues, en la cuestión indígena una crisis provincial y pasajera sino un problema nacional y permanente'...

Esta pieza aparece al final de la obra, y es una danza llamada cashua la  cual es un canto amoroso tradicional de la ciudad peruana de Jauja, cuya versión al español es la siguiente:

Oh majestuoso Cóndor de los Andes,
llévame, a mi hogar, en los Andes,
Oh Cóndor.
Quiero volver a mi tierra querida y vivir
con mis hermanos Incas, que es lo que más añoro
oh Cóndor.

En el Cusco, en la plaza principal,
espérame
para que a Machu Picchu y Huayna Picchu
vayamos a pasear.

En 1970 el famoso Dúo: Simon & Garfunkel, realizó una versión de esta pieza, la cual publicó en su disco Bridge over Troubled Water, esto trajo como error que se le atribuyera de forma errónea su autoría.

En el nombre de Dios (parte III de la presentación)

En el nombre de Dios
En el nombre de Dios (III)

Era tal vez una noche húmeda y calurosa, había cansancio, preocupación y molestia en la marinería… en el aire se respiraba vientos de motines.

De pronto desde la torre del vigía de la carraca “La Pinta”, se escucho la voz de Rodrigo de Triana gritando:   ¡Tierra…! ¡Tierra a la vista!

Eran la dos de la madrugada de un 12 de octubre de 1492, la travesía había durado un poco más de tres meses, pero al fin las penurias habían pasado…

Al menos es lo que estos invasores pensaban.

Para nuestros pueblos primigenios era el comienzo de una masacre como nunca el mundo había conocido: 60 millones de personas (10 veces más de la tragedia judía), fueron víctimas de la violencia y las enfermedades (entre ellas la sífilis) que acompañados de espejitos, cuentas y curas nos trajo el almirante Colón y sus coterráneos.

Como cosa tristemente curiosa para nuestros actuales habitantes fue que en el año de 1537 (45 años después del “descubrimiento”) nuestra la religión católica descubrió que nuestros “indios” eran “verdaderas personas”… y además razonaban.
Y en el caso venezolano, la constitución de 1901 (cuatro siglos después de la invasión y casi uno de las guerras de independencia) sostenía que no se tomara en cuenta para la base poblacional (censo) de nuestro país a “los indígenas que vivían en estado salvaje” (artículo 34).

En cuanto a la cultura indígena venezolana, es muy poco lo que se sabe y mucho lo que se ha perdido, esto se debe sobre todo a las “buenas intenciones educacionales” de una iglesia que satanizó todo lo que tenía que ver con nuestras costumbres originales: destruyó su lenguaje, sus creencias y sus ritos, los expulsó de sus territorios ancestrales y acrecentó la vergüenza étnica junto con el racismo, que lamentablemente todavía hoy existe en nuestra población.